EL OLVIDO DE LA NONA COMO PLANTA MEDICINAL

Hay usos, remedios, hábitos que caen en desuso y no se sabe a qué es debido. Este es el caso de la Nona (ononis aragonensies) un arbusto de la familia Fabaceae, leñoso, con hojas compuestas trifoliadas y flores amarillas.

Este arbusto nace en zona calcárea a más de 1000 metros de altura. Se da en Pirineo central, sur de Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía.

Para su uso medicinal se aprovecha tronco, rama y hojas.

No se sabe nada de los principios activos de esta planta porque no se ha estudiado pero por uso se sabe que es un remedio para los cólicos nefríticos. Este conocimiento se ciñe a los antepasados que han sabido transmitir generación a generación su uso, allí donde nace la planta.

Fue descrita por primera vez por Tournefort y Salvador en 1681 como “Anonis hispanica, frutescens folio rotundiori”, y el primero en darle nombre según el sistema binominal fue el aragonés Ignacio de Asso en 1179.

A pesar de no ser muy conocida, esta planta ya se usaba desde el S.XVIII. José Quer y Martinez (1695-1746) Primer catedrático del Real Jardín Botánico, dice de ella: ”el más potente específico para la cólica nefrítica”.

Con la aparición de los medicamentos de síntesis cayó en desuso. Hoy en día sólo se conoce donde la tradición popular ha logrado mantenerla.

 La decocción de esta planta se usa para los cálculos  cálcicos,(oxalato o fosfato) ya que para los cálculos de ácido úrico se suele utilizar otra planta, la gatuña (Ononis spinosa).

Se puede mezclar con otras plantas como el brezo en el sur o con la gayuba en el norte, también hay quien lo combina con el hipérico.

Estas plantas y sus mezclas suelen tomarse en novenas ( se consume durante nueve días y se descansa otros nueve), el equivalente tradicional a lo que actualmente se llama en medicina “ventana terapéutica”.

Foto de Gotencool

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